El polvo de obra no se va con una pasada
El polvo de yeso y de cemento es mucho más fino que el polvo doméstico: se mete en los rodapiés, en las guías de las persianas, dentro de los armarios y en los mecanismos de los enchufes, y flota durante días. Por eso una limpieza de fin de obra se hace de arriba abajo y en dos vueltas: si se friega el suelo antes de que el polvo en suspensión se haya posado, al día siguiente vuelve a estar todo gris. La primera vuelta es de retirada; la segunda, de acabado.




